Tuesday, May 23, 2006

¿Podemos viajar mentalmente con nuestro actual calendario?

Los viajes en el tiempo han sido el deleite de soñadores quienes a través de cuentos y novelas imaginaron que una simple maquinita los arrojaría a quién sabe qué lugar y en qué tiempo a vivir locas aventuras. Más allá de estas gratas fantasías proyectadas en libros de ciencia ficción y también en series de televisión, se encuentra el viaje mental en el tiempo al que todos podemos acceder a diario, al proyectarnos hacia atrás o adelante imaginando lo que fue ayer o lo que está por venir. Tenemos la capacidad maravillosa de visualizar, de sentir, de palpar sensaciones, olores, emociones, recuerdos vívidos, deja-vú, sueños premonitorios, todos estos retazos de realidad que van formando el patchwork atemporal de nuestras vidas. Sin embargo…

Hace algunos días atrás, en mago autoexistente, kali 11, de la luna espectral de la serpiente, en una charla sobre manchas solares y calendario maya, el Caco, un facilitador que vino de la Quinta Región a Santiago habló algo que me quedó dando vueltas hasta ahora. Dijo que el calendario gregoriano por su irregularidad de meses de 30, 31 y 28 días no nos permite viajar en el tiempo. “Si yo les digo juntémonos aquí dentro de cuatro semanas es poco probable que alguno de ustedes pueda calcular mentalmente qué día caerá entonces”. Le encontré mucho sentido a sus palabras, porque hasta que nadie haya inventado la famosa maquinita del tiempo, sería un buen comienzo empezar por lo menos a proyectarnos mentalmente en el tiempo, lo explico:

En un calendario de trece lunas de 28 días regulares viajar mentalmente cuatro semanas hacia adelante es más simple pues nos sitúa exactamente en la misma fecha de la siguiente luna, es decir tomando la fecha de la conferencia cuatro semanas adelante es nuevamente kali 11 pero de la luna 12. Eso es todo. Las virtudes de tener meses de 28 días es que se puede “saltar” mentalmente de un mes a otro con mayor soltura, pues no le sobran días a nuestros meses ya que sus semanas siempre serían cuatro exactas de siete días cada una. Frente a estos sencillos ejercicios el calendario gregoriano queda out, sino me creen a ver que les parece el siguiente versito que muestra la irregularidad del sistema calendárico que nos rige:
“Treinta días trae noviembre, con abril, junio y septiembre. Los demás treinta y uno, menos febrero mocho que trae veintiocho”.

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